Ambivalencia

Ella no está y está
No está
Porque estoy conmigo y no con ella
Está
Porque a pesar de solo
La encuentro siempre
En los rincones de estos versos
Aunque trate de esconderse
No está
Porque cada vez en las mañanas
Despierto con la soledad
Colgada en mis cobijas
Está
Porque de mi subconciente no se ha ido
La encuentro a veces, no muy lejos
Con frecuencia se va y viene
Y me hace el amor de vez en cuando
De la vida y el tiempo
¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.
Y esta vez se queda echado en la cama
con una alegría dulce y tranquila.
(“El Peatón”, Jaime Sabines)

De indecisos momentos
Detrás uno de otro
Componemos la vida
Y agotamos el tiempo
Propiciando el inicio
Que antecede al infierno
Mientras bulle constante
Este diálogo interno
Agotar a las fuerzas
Sentirse indefenso
En instantes que fluyen
De la clepsidra y el viento
Atrás queda el hombre
Que en pos de su sueño
Desvanece queriendo
Ser siquiera su dueño
A una madona (Charles Baudelaire)

Yo quiero erigir para ti, Madona, mi amante,
Un altar subterráneo en el fondo de mi angustia,
Y cavar en el rincón más negro de mi corazón,
Lejos del deseo mundanal y de la mirada burlona,
Un nicho de azur y de oro todo esmaltado,
Donde tú te erigirás, Estatua maravillosa.
Con mis Versos pulidos, enmallados por un puro metal
Sabiamente constelado de rimas de cristal,
Yo haré para tu cabeza una enorme Corona;
Y de mis Celos, oh Mortal Madona,
Yo sabré cortarte un Manto, de manera
Bárbara, tieso y pesado, y forrado de sospechas,
Que, como una garita, encerrará tus encantos;
No de Perlas bordado, ¡sino de todas mis Lágrimas!
Tu Ropa, será mi deseo, trémulo,
Ondulante, mi Deseo que sube y que desciende,
En las cimas meciéndose, en los valles reposando,
Y reviste con un beso todo tu cuerpo blanco y rosado.
Yo te haré de mi Respeto, hermosos Escarpines
De raso, para tus pies Divinos humillados,
Que, aprisionándolos en un muelle abrazo,
Cual un molde fiel conservarán la impronta.
Si yo no puedo, malgrado todo mi arte diligente,
Por Peana tallar una Pluma de plata,
Pondré la Serpiente que me muerde las entrañas
Bajo tus talones, a fin de que tú pises y te mofes,
Reina victoriosa y fecunda en redenciones,
Este monstruo hinchado de odio y de salivazos.
Tú verás mis Pensamientos, alineados como los Cirios
Ante el altar florido de la Reina de las Vírgenes,
Estrellando el cielorraso pintado de azul,
Mirándote siempre con ojos de fuego;
Y como todo en mí te quiere y te admira,
Todo se hará Benjuí, Incienso, Olíbano, Mirra,
Y sin cesar hacia ti, cumbre blanca y nevada,
En Vapores ascenderá mi Espíritu tempestuoso.
Finalmente, para completar tu papel de María,
Y para mezclar el amor con la barbarie,
¡Negra Voluptuosidad! de los siete Pecados capitales,
Verdugo lleno de remordimientos, yo haré siete Puñales
Bien afilados, y, como un juglar insensible,
Tomando lo más profundo de tu amor por blanco,
¡Yo los plantaré a todos en tu Corazón jadeante,
En tu Corazón sollozante, en tu Corazón sangrante!
Incompleto

No man is an island entire of itself;
every man is a piece of the continent,
a part of the main …
(Devotions Upon Emergent Occasions, MEDITATION XVII)
John Donne
Soy hombre alejado de su humanidad
el que una vez separó a tu continente
por tratar de ser isla independiente.
Soy directamente proporcional a tu costilla
no impar, primo, paralelo o adyacente;
sólo un elemento agrupado a tu conjunto.
Soy una huérfana porción, un ojo,
alma en pena de un brazo separado de su cuerpo;
sola e incapaz de confrontar al mundo.
El hambre de mil pretextos que no puedo saciar,
es mi mitad que lucha a duras penas
por encontrarse nuevamente con la tuya.
¿Por qué no juntar nuestras partes?
Si por nosotros hoy doblan las campanas,
más no quiero ser otro de tus poemas inconclusos.
De mi padre
A mi padre no le gustaba la gente.
Yo tampoco le gustaba.
(“La senda del perdedor”, Charles Bukowski)

De mi niñez
y lo que recuerdo de mi padre
es que era un hombre bueno.
A mis seis años
me cantaba las mismas canciones
y contaba las historias de duendes,
que ahora le cuenta a Marcelo.
Mi padre fue un niño,
un gran bailarín
que todavía se acuerda
de sus pasos de baile,
aunque desde casi siempre
no se le permitió
volver a bailarlos.
Hoy, cuando adulto,
lo que sé de mi padre
es que es un hombre bueno,
no se deshace de su alma infantil
y del amor por aquella mujer,
que desde hace tiempo
ya no corresponde.
Devocionario de mi amor sexual

I
Creo en ti mujer
y en este amor
artífices
de mi cielo y tierra.
II
Fuiste
perfectamente concebida
para la obra y gracia
de mi santo espíritu.
III
No me atañe padecer
ser crucificado, muerto y sepultado
si por más que descienda a los infiernos
resucitarás mi carne entre los muertos.
IV
En tus brazos
subiré a los cielos
y a tu diestra
me veré sentado.
V
Pecaré en tu seno
perdonarás mis transgresiones
y en comunión con tu cuerpo y sangre…
me concederás la vida eterna.
Fragmentos XI

En las páginas vacías del viento
con mis dedos dibujé tu rostro
al igual que con mis dedos
en tu piel quise inscribir mi nombre
y delinear con precisión los mapas
que conducen al secreto
de los resguardados tesoros de tu cuerpo.
distanciamiento
Hubo una vez un hombre y una mujer
dos lunas reflejando en la ventana
dos casas y también dos camas
un país y un lugar que no son míos.
A saber vos y yo . . .
queriendo poder querernos
el agua de mis ríos a tus mares afluyendo
y esta realidad que no nos gusta
. . .
Bebiendo solo a la luz de la luna (Li Po)

ENTRE LAS FLORES, UN TAZÓN DE VINO
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi copa, invito a la luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los cielos.
The Pillow Book (Quote)
“When God made the first clay model of a human being He painted in the eyes … the lips … and the sex.
And then He painted in each person’s name lest the person should ever forget it.
If God approves of His creation, He breathed the painted clay model into life by signing His own name.”
The Pillow Book
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