La corta vida de la lluvia

o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/
(Juan Gelman)

Me he convertido en lluvia
de las nubes que conforman
el cielo gris que surge
de tus atardeceres.

Me siento a veces
a verme caer a través de la ventana
desintegrándome en sonidos
que se estrellan en la calle y las aceras.

Colisiono bruscamente con los vidrios;
espero después la oportunidad
para empezar a deslizarme,
a correr por las cunetas,
las honduras y los techos.

Me diluyo, me escabullo y me transformo
para regresar de nuevo
a ese lugar que prematuramente
me vio nacer un día y hoy
me acoge plácido en tu seno.

Gotas como lágrimas,
manantial, riachuelo,
fluir que no descansa
para morir en otras aguas
y luego quedarse quieto.

Después vivir por un instante
hasta que el sol despierte,
porque aquí no hay pecado,
o es tan sólo el calor de un nuevo día.

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Social media

no te salves ahora
ni nunca
no te salves
(Mario Benedetti)

No son tus nuevas amistades,
tus actividades nocturnas,
la colección de memes,
los contactos reencontrados en el
Instagram, la última foto de perfil,
o el “estado” del WhatsApp.

No son las canciones o poemas
de desamor y arrepentimiento,
que nos cuentan la verdad o
nos devuelven el tiempo para atrás.

No es luchar por salvar al mundo
junto a sus criaturas
o sufridos habitantes.

Es todo aquello…
los momentos que vivimos,
y los que pudimos haber
vivido juntos.

Es tratar de salvarnos
a nosotros mismos

Atrapado (Charles Bukowski)

No desnudes a mi amor
que podrías encontrar un maniquí:
no desnudes al maniquí
que podrías encontrar
mi amor.
ella hace mucho
me olvidó.
hoy prueba un nuevo
sombrero
y luce más
coqueta
que nunca.
ella es una
niña
y un maniquí
y la muerte.
no puedo odiar
éso.
ella no hizo
nada
inusual.
sólo la quise
así.

Se trata de que la lluvia no me moje y te extrañe

Foto “Pasa la vida” por: Sonia Sisí©

10:30 a.m.
Tocan a mi puerta
entre el resquicio y la cadena del cerrojo que no debo abrir
veo la ausencia recién levantada y vestida de azul tristeza.
Sin pedir permiso estrepitosa entra
y se estrella en contra mía.

10:35 a.m.
El rostro que aun no reconozco, mi melancolía
junto al último calor de la mañana, danzan libres
causando un ruido tosco e insistente en el tejado
que invade intruso, cual gota que cala profundo
el alma gris del que se siente solo.

10:40 a.m.
Huele a lluvia, a nostalgia de buenos tiempos.
Ese olor impregnado que persiste, me recorre
lo respiro y transpiro aunque trate de ignorarlo.
Casi como ese extraño pero habitual olor del amor
– de mujer querida que no se aleja nunca –

10:42 a.m.
Sentimiento de sábado por la mañana.
-me pregunto- ¿qué lo habrá causado?
Si pudo ser la brizna que retengo de tus besos
vivencias de tiempos acontecidos no muy lejos
o ésta misma pesadumbre de toda la vida.

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* el título pertenece a versos del poema “Los sentidos del paraguas”
de Joan Bernal (poeta costarricense)

Inconsistencia de las cosas

Foto por: Gabriel Vis©

Déjame lloverte cuando
no lleves paraguas
(Siracusa Bravo)

Las veces que la casualidad encuentra,
para hallarnos repetidos aunque no nos junte
… y todo yo, queriendo inundarte de mi cuerpo,
diluirme en gotas por los poros de tu piel ausente.

Las veces donde este tiempo juntos,
esperando y esperando se muere al lado nuestro
… y todo yo, tratando de comprender a tu silencio,
porque tu silencio dejó de hablar conmigo.

Las veces cuando mis suspiros atrapados quedan en tus ojos,
e intuyes este vacío que insiste y reclama tu presencia
… y todo yo, sentado a la orilla de un futuro incierto,
que sé muy bien, ya no será contigo.

¡Soledad, márcame con tu pie desnudo!

 

Now I know, I wish it would rain down, down on me.

(Phil Collins)

Nos convertimos

en lo que nos convertimos

a causa de nosotros mismos

 

Nos dijimos “Te amo y estoy contigo”

todas las veces que dijimos:

Yo también

No tengo plata

Ésta no es mi prioridad

Ha sido un largo día de trabajo

y prefiero ir a dormir

 

Extraño las lluvias de domingo

Las tardes de café en el patio de tu casa

Los besos espontáneos

Las miradas furtivas

Tu mudo lenguaje que siempre pude descifrar

 

Quisiera triturar el mundo entre mis manos

y como una ofrenda entregárselo en pedazos

al rayo de luz que entró por mi ventana

una mañana de setiembre

 

“Espero curarme de ti en unos días.

Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.”

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