Triste historia de un amor sincero

Prometo no amarte eternamente,
ni serte fiel hasta la muerte,
ni caminar tomados de la mano
(Raúl Gómez Jattin)

Los mensajes y otras formas
de comunicarnos y entendernos
encontrados a inicios de la lluvia;
dejaron de importar hace un instante.

El dejo de amor y la ternura en tu mirada,
las palabras que te digo
y los poemas que nacen a orillas de tu piel;
no vivirán por siempre.

Tampoco el resplandor de la noche
capturado en tu cabello, tu cabello como gotas
escurriendo por los poros de mi cuerpo;
desapareció con el brillo del sol esta mañana.

Este momento y la precisa palabra
que se acaba de fugar de entre tus labios;
ya están muertos.

Pero no por eso creas
que no te estoy queriendo.
Desde ya te quiero,
pero también te extraño.

Como cuando al final de los días,
el cuerpo amado,
la mujer vivida;
te seguiré extrañando
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