Historia del canto y los fuegos fatuos que extravían a los marineros en el mar

Esa mujer se parecía a la palabra nunca
desde la nuca le subía un encanto particular,
una especie de olvido donde guardar los ojos,
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.

~Juan Gelman


 
Su hechizo es como el canto de las sirenas,
enloquece a los hombres con sólo mirarla a los ojos.
 
Yo lo sabía desde un principio,
pero no las circunstancias de la vida
que me llevaron a caer en las redes de su embrujo,
así como los de antes y los que vendrán después.
 
Bella, despiadada e insensible,
sumisa y cariñosa, después da la vuelta
y te aplasta como un vil insecto.
 
Sigue su vida como si nada porque de su lado
el sentimiento no existe, dejando detrás
un rastro de cadáveres malolientes y descompuestos.
 
Me dije: “con ella tendré cuidado”,
pero no fue así, mal signo ahora
cuando de mi cuerpo aflora
ese olor que caracteriza a los moribundos.
 
Mis brazos divagan extrañando la piel
que nunca estuvo y este pueril sentimiento
sigue esperando el estertor que antecede al ocaso.
 
Ese golpe de gracia que viene para convertirme
en un muerto más que se volverá putrefacto y polvo,
a un lado de su camino por la vida
\

Anuncios

2 pensamientos en “Historia del canto y los fuegos fatuos que extravían a los marineros en el mar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s