Cuando aquel remoto mar dejó de marcharse

Déjame como una nube pasar arriba lento
pasar humedamente casi caliente
al soplo de un estío

~Vincente Aleixandre

Amor mi amor amor,
soy el efecto de tu causa,
la consecuencia que te espera en casa
al regreso de tus viajes.

Soy la reacción de tus actos,
y el resultado que permanece
después de la noche en que iniciamos
esta hoguera juntos.

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4 pensamientos en “Cuando aquel remoto mar dejó de marcharse

  1. Pingback: Cuando aquel remoto mar dejó de marcharse — Apuntes de Milo | Los heraldos negros de Efrén Ontiveros Gallegos

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