Mujer nuestra de cada día

Esta mujer

Que tiembla
y se le traban
las palabras.

~Felipe Granados


Ayudé a una mujer a enfrentarse
de una mejor forma ante el mundo.

A tomar conciencia que la vida
es una cadena de coincidencias
y que se aprende también
del desamor y las malas experiencias.

Ayudé a una mujer a darse cuenta
de que existen segundas oportunidades
y de que el tiempo no se acaba todavía.

Ayudé a una mujer a recuperar el brillo
aún no apagado de sus ojos
y retomar sueños que pensó
había perdido desde su adolescencia.

Ayudé a una mujer a entender
que los fragmentos de historia,
la verdad a medias y las mentiras blancas
no llevan a ninguna parte.

Ayudé a una mujer a saber
que se puede volar y conocer planetas
sin viajar más allá de la habitación
y de nuestros cuerpos.

Ayudé a una mujer a ayudarse.

Pero lo que esta mujer no sabe,
es que de la nada, vino a rescatarme
de las garras de la muerte.

Lo que no sabe aún, es que
– desde que la conozco, desde siempre –
por ella todos los días
me levanto temprano,
también para ayudarme.

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The type (Sarah Kay) 

If you grow up the type of woman men want to look at,

You can let them look at you.

But do not mistake eyes for hands or windows or mirrors.

Let them see what a woman looks like.

They may have not ever seen one before.

If you grow up the type of woman men want to touch,

You can let them touch you.

Sometimes, it is not you they are reaching for.

Sometimes it is a bottle, a door, a sandwich, a Pulitzer — another woman.

But their hands found you first.

Do not mistake yourself for a guardian or a muse or a promise or a victim or a snack.

You are a woman — skin and bones, veins and nerves, hair and sweat.

You are not made out of metaphors, not apologies, not excuses.

If you grow up the type of woman men want to hold,

You can let them hold you.

All day they practice keeping their bodies upright.

Even after all this evolving it still feels unnatural.

Still strains the muscles, hold firms the arms and spine.

Only some men will want to learn what it feels like to curl themselves into a question mark around you,

Admit they do not have the answers they thought they would by now.

Some men will want to hold you like the answer.

You are not the answer.

You are not the problem.

You are not the poem or the punch-line or the riddle or the joke. 

Woman, if you grow up the type men want to love,

You can let them love you.

Being loved is not the same thing as loving.

When you fall in love, it is discovering the ocean after years of puddle jumping.

It is realizing you have hands.

It is reaching for the tightrope when the crowds have all gone home.

Do not spend time wondering if you are the type of woman men will hurt.

If he leaves you with a car alarm heart, you learn to sing along.

It is hard to stop loving the ocean even after it has left you gasping — “salty.”

So forgive yourself for the decisions you’ve made.

The ones you still call mistakes when you tuck them in at night and know this:

Know you are the type of woman who is searching for a place to call yours.

Let the statues crumble.

You have always been the place.

You are a woman who can build it yourself.

You are born to build.

When a boy tells you he loves you (Edwin Bodney) 

When a boy tells you he loves you
It’ll be the first time you hear this
It is late and he isn’t even there to tell you this in person but instead from a car ride home from a bar in Chicago he is there on business
And of course you will smile
Because he sounds like he means it
Because you believe him
Because a boy has never handed those words to you like crushed black berries in the palms of his hands
Firm, young, full
Waiting to taste sweet with you, his arms, creeping vines begging to touch the sun, and your face saying; here
Take everything I have ever touched to be closer to you
His breath waiting to be folded into a love note passed in between the nape of your neck and his front teeth
He will remember the time you told him you felt safe in his mouth and he will never grow hungry…
Just distant

When a boy tells you he loves you
You will hear music
The voice of your past lovers dancing up your throat
Your stomach, in after hours cabaret, still waiting on the last call
That was when you learned that when a boy says “I love you” he means I am getting ready to be inconsistent with you now

This boy will tell you that he loves you
Not long after he had you waiting for 2 hours in front of a cocktail lounge
Patience is something you are working on
But no, not for him
When he asks you to tell him that you love him back, you will be in a car in the parking lot of a late night diner
You will watch the words fall into your lap like a spilled glass of white wine
You will remember the day your courier pigeon heart got lost in the wind because that was a message it did not know how or where to carry and one by one the boys have fallen as silently as the birds do

So eloquently they used to speak until I asked the questions that broke them into ghosts
That bled me into a corpse with so many questions of my own for the soil but they’re tongues do not know simple
The things I should be hearing, the things that will make us living men in this time of insatiable yet dying lovers
When a boy tells you he loves you
Only to become silent like a folded sheet of tissue paper
Not wanting you to decrease him into the truth

Do not crack your face into the fullest crescent moon of the tapered bottom of a blackened sky
He never meant a single word of any of it
He is just a boy, remember?
He is just another silly, sad boy, remember?

Poema

(Leonard Cohen)

Escuché acerca de un hombre
quien pronuncia palabras de forma tan hermosa
que con tan sólo mencionar su nombre
todas las mujeres se entregarían a él.

Si me encuentro rendido al lado de tu cuerpo
mientras el silencio como tumores brota de tus labios
es porque escuché a un hombre subir las escaleras
y aclarar su garganta detrás de nuestra puerta.

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Ninguna mujer es mejor que el mar

Osvaldo Sauma

ninguna mujer
es mejor que el mar 
y aun así 
todos los peces caben en su vientre 
toda la historia se resume en su caverna 
todos nuestros delirios se aplacan en sus senos 

ninguna mujer 
es mejor que el mar 
y en todas las ensenadas interiores 
está escrito su nombre 
en todas las galerías del recuerdo 
hay una flor de fuego entre la niebla 
unos besos que se irán a la tumba con nosotros 

ninguna mujer 
es mejor que el mar 
y el furor de su oleaje 
nos lleva a la cima 
o nos hunde en el silencio de la muerte 

ninguna mujer 
es mejor que el mar 
y aun así 
mi faro no deja de buscarla 
entre el nutricio mar de los sargazos

La puesta en el sepulcro

(Carlos Martínez Rivas)

Cuando ya no me quieras.

Cuando ya no me quieras
y no podamos estropear nada
porque nada estará vivo y confiado.

Cuando tú te hayas ido
y yo me haya ido
y los de la música se hayan marchado
y el portón se cierre
(dentro pasan el largo fierro por la argolla
asegurando con la correa el cerrojo,
y soplan los candiles
y las mechas se quedan humeando);

diremos: “Algo se ha perdido.
No mucho. Nunca es mucho. Pero
algo esencial –un culto, un lenguaje,
un rito— está perdido”.

Cuando hayamos dejado de ser esto que somos:
pareja expuesta al dardo,
mal avenida pero bien enlazada,
y nos dispersemos en otros círculos
y nos disipemos en otras charlas;

habrá quien diga: “Aquí dos seres carmesíes
se atraparon. Los vimos
balancearse estremecerse oscilar
retornar a la seguridad
y caer”.

Para entonces, el zumbido del tractor
volverá a oírse desde el fondo del llano.
Las chorejas del guanacaste caerán
con su golpe seco frente al portal.

Pero esos rumores de la vida
nos llegarán por separado,
y otro será tu sol 
y otra luna será mi luna.

Cuando ya no me quieras.

Cuando en la reunión tus ojos
al encontrar los míos ya no digan:
“Aguarda a que termine con esta gente,
pero mi corazón te pertenece”.

Cuando en las sucesivas fases de tu errabunda
búsqueda femenina
ames a otro:
y te descalces delante de otro cetro
y te desveles bajo otra antorcha
y triturada por otros trapiches trasiegues
el poder que yo te trasmití;

pensaré agudamente: “Ya se le agotará.
¡Y entonces vendrá a mí y no le daré más!”

Y así siga por el mundo y a través de los días
rumiándote en el hosco destierro,
granitizándome en la frustración y el orgullo
como un mendigo sobre un pedestal.

Remontando el obstruido pasado
como un sucio canal maloliente en el crepúsculo:
“Aquí estuve brutal.
Ahí comenzó el desierto.
En aquel banco trató de herirme.
Tal día…”

Y así te evoque. Así conjure tu sombra
agujerándola de flaquezas y máculas.

Cuando ya no me quieras
y yo ya no te tema.

Cuando contentadizo, trivial, inadecuado
para la soledad y la amargura
yo mismo haya olvidado –cuando
ya no me quieras— que me quisiste;

garras y mantos
de mujeres: Furias como Pietás,
Erinias disfrazadas de monjas
me depositarán
en la obscura y helada tumba que me busqué.

Cuando aquel remoto mar dejó de marcharse

Déjame como una nube pasar arriba lento
pasar humedamente casi caliente
al soplo de un estío

~Vincente Aleixandre

Amor mi amor amor,
soy el efecto de tu causa,
la consecuencia que te espera en casa
al regreso de tus viajes.

Soy la reacción de tus actos,
y el resultado que permanece
después de la noche en que iniciamos
esta hoguera juntos.